lunes, 31 de octubre de 2011

Gobierno, violencia y Educación

Por Gustavo Paredes

Tras medio año de movilización estudiantil, apoyada por un fuerte movimiento social mayoritariamente de clase media, que exige educación gratuita, y entre otras cosas un plebiscito para resolver la transformación del sistema mercantilista educativo, que dé garantías de una profunda reforma al modelo neoliberal; el gobierno de Piñera se enfrenta a la peor crisis de representación, tanto para el ejecutivo como a la clase política de la escuálida democracia heredada del régimen dictatorial de Pinochet.










La encrucijada, que parece no tener salida, a causa de la sobre-ideologización del gobierno en cuanto al modelo económico y a sus bases inalterables sobre el lucro y el emprendimiento, a costa del Estado subsidiario, ha pretendido llevar a la lógica de deslegitimar al movimiento estudiantil relacionándolo con la intransigencia y la violencia… que extrañamente aparece en cada manifestación con encapuchados que la policía parece no identificar nunca, y que dejan en segundo plano o hasta veces invisible el problema de fondo junto a las multitudinarias personas pacificas que desean los cambios que el gobierno y la derecha niegan solapadamente en cada declaración pública. Estos mismos personeros y medios comunicativos que desgarran vestiduras por la violencia que asumen, contra la propiedad pública y privada, contra las inocentes personas o empresarios que lucran a costa de los impuestos de todos, y del “inocente” gobierno que heredó el problema de Pinochet y que la concertación no quiso solucionar (con la venia y complacencia de los partidos derechistas) son los mismos que hace cuatro décadas auspiciaron y exigieron al Ejercito, hacer uso de la violencia en contra del gobierno de Salvador Allende que tenía el apoyo de “un tercio” de la población… y que ahora defienden al “pacifista gobierno policial” de Piñera, que cuenta con menos del veinte por ciento de apoyo, y se asustan por la irrupción de jóvenes estudiantes en el ex congreso, aludiendo al caos y violentismo de los “terroristas jóvenes utilizados e ideologizados” por el marxismo.

El hecho es que estos jóvenes irrumpen en la discusión del presupuesto, porque no hay disponibilidad de dialogo por parte del gobierno que sigue tozudamente enviando leyes que criminalizan aun mas las manifestaciones públicas y deja intacta la ley general de educación aludiendo maquiavélicamente que “la reforma al sistema educacional es una causa que está en el corazón de las prioridades del gobierno”, mientras solo envía la propuesta de recursos para educación con un alza de un 7,2 que llega a una variación de solo el 10,28 % para el 2011 mientras que en los años 2009 y 2010 fueron de un 13,27 y 13,32% respectivamente… ufanándose que “los 11.650 millones de dólares representan el presupuesto de educación más grande de nuestra historia”. En suma no hay nada diferente, lo concreto es que todo sigue igual, la Loce, Loge o el mentado Gana, propuesto por Piñera, siguen intactos… “Es la taza de crecimiento en educación menor desde el 2006” indicó Juan Pablo Valenzuela, economista de la U. de Chile y supuestamente es la propuesta para financiar la reforma en educación… En suma, el gobierno pretende apagar el fuego estudiantil con bencina.

La verdad objetiva y desideologizada es que la violencia y el terrorismo viene del estado policial y represivo… que genera la desigualdad, con una mala distribución de los ingresos, con sueldos mínimos paupérrimos que no alcanzan a proveer la canasta básica indicada por el INE oficial y el aprovechamiento de los empresarios y especuladores que lucran a costa de los servicios básicos y sociales como la educación, la salud, las pensiones, el transporte público… financiados por el Estado y los trabajadores… toda una estructura financiera y económica antipopular, que reproduce violencia reactiva ante la inoperancia, la pasividad, la insensibilidad y la verdadera intransigencia ideológica de un gobierno que no escucha a las grandes mayorías que quieren cambios y soluciones a los problemas super-estructurales del sistema perverso, egoísta, que propicia y controla el imperio del norte con su sequito de oligarcas y lame-botas de la ONU, junto a vende-patrias y socialdemócratas que se disfrazan de izquierdistas, en una supuesta participación democrática que no respeta la libertad y la autodeterminación de los pueblos indignados, no alineados, islámicos y dignos de centroamerica.

Lo cierto es que el problema está, el problema de la equidad, de la desigualdad en la educación, de la calidad y el acceso, de una educación deficiente y costosa económicamente, que deja hipotecadas a las familias de clase media y baja, con deudas usureras y que el gobierno no quiere solucionar o dejar sentadas las bases para una futura solución a corto plazo… pero promociona por todos los medios de comunicación, que son controlados por la misma derecha, el interés de solucionar unilateralmente el problema, que la “intransigencia” estudiantil pone en el tapete… pero la solución planteada por este es solamente por la vía de modificar los recursos destinados y las becas que siguen administrando los bancos privados con tazas de ganancias menores, sin solucionar el problema de fondo que es, la destinación de recursos públicos para que los especuladores particulares y de los bancos privados, lucren con la educación que financiamos y pagamos todos los chilenos con los impuestos.

martes, 4 de octubre de 2011

Ante el Estado Policial de Piñera


Llegaron para quedarse

Punto Final


Se viene escuchando que el movimiento estudiantil ha llegado para quedarse. Lo que corresponde a continuación, es despejar el cómo se queda.

Las movilizaciones estudiantiles han traído aires de entusiasmo a una mayoría que ya no se oculta en el silencio oscuro que genera la falta de esperanzas. El pueblo ha estado por años abandonado a su suerte, mirando desde lejos cómo muy pocos disfrutan de los beneficios del sistema. Agobiado por duras condiciones de vida, la mayoría del país arrastra el maleficio de las deudas infinitas, la falta de expectativas y el desprecio de los que mandan.

Los estudiantes han sido capaces de subvertir la abulia y han dado paso al rechazo generalizado de un sistema económico contrario a la naturaleza humana. Han hecho de esa protesta un grito imparable y el territorio se ha visto estremecido por la ira fecunda, por la intransigencia positiva, y por las maneras audaces e inteligentes de imponer las razones más valederas.

Los estudiantes han sido capaces de ocupar el rol que en otras épocas han jugado los partidos políticos, los gremios y las centrales sindicales. Sumidas en permanentes crisis que las han transformado en fantasmas de lo que deberían ser, esas otrora aguerridas organizaciones no ocultan su perplejidad y su parálisis. En no pocos ciudadanos la idea de que esta nueva expresión política nacida a partir de la crisis del sistema educacional se transforme en permanente, y desafíe al alicaído sistema de partidos políticos, genera un comprensible optimismo.

Que un nuevo actor político se desprenda de las movilizaciones capitalizando para sí la enorme energía desplegada y el apoyo expresado por la mayoría de los habitantes, significa un cambio en paradigmas que hasta ahora han sido considerados inmutables. Por veinte años se ha intentado convencer a la población que las cosas no pueden ser sino como han venido siendo. Que el sistema binominal es una buena expresión de la democracia, que no es posible una economía distinta y que la educación, la salud y todos los derechos humanos, no son sino factores definidos por la oferta y la demanda. Para efecto de fundar un país sobre la base de estos principios, la Concertación y la derecha han legitimado un sistema antidemocrático en su esencia, llegando a ser, por sus propios méritos, las caras distintas de una misma cultura.

Llega la hora de tomar decisiones fundamentales. Es el momento de iniciar una estrategia que logre desplazar del poder a aquellos que por demasiado tiempo lo han usado para su propio beneficio, abusando para el efecto de leyes hechas a su medida o de la herencia autoritaria de la dictadura.

Nos preguntamos qué pasaría si una oleada de gente nueva, honesta y con la firme decisión de cambiarlo todo llega para disputarles el poder. Qué pasaría si los descontentos deciden desafiar a los poderosos y combatirlos usando sus propias leyes y mecanismos. Si los millones que votan lo hicieran, y si los que no se han inscrito se inscribieran para votar, otro gallo cantaría.

El movimiento estudiantil tiene la inteligencia, la legitimidad y la masividad para dar paso a una estrategia que se proponga disputar el poder allí donde se genera: en las elecciones. Los muchachos tienen la capacidad de ordenar al resto de la sociedad y disponerla para disputar espacios de poder y para que involucre a las organizaciones sociales, cuya disposición debería ser apoyar sin condiciones al movimiento y no intentar cooptarlo.

Leer artíoculo completo en: http://rebelion.org/noticia.php?id=136821