lunes, 5 de septiembre de 2022

Aún tenemos Patria... Compañera, compañero



El pasado 4 de septiembre el movimiento popular iniciado en 2019 ha sufrido un retroceso político producto de una inesperada derrota en las urnas, que demuestra cuánto queda por avanzar en la re-politización y educación de los sectores más atrasados, mostrando una nueva derrota ideológica de la izquierda chilena, que en estos cincuenta años, no ha sabido revertir la despolitización de las masas, producto de una sostenida ausencia de proyecto revolucionario y de propuestas reivindicativas movilizadoras, que ha permitido la recomposición de los sectores oligárquicos, capitalistas y entreguistas de centroizquierda y demuestra, el desconcierto en el pueblo marginado, en los que el peso de la noche neoliberal aún es muy fuerte, y que descarga su frustración en el obligado voto del retrazo.

Esa gente desencantada que, además, compró el engaño y la mentira, identificó la desaprobación de la propuesta constitucional con la tibia propuesta del gobierno vacilante de Boric, gobierno que, en medio de una situación muy compleja y crítica, ha perdido apoyo aceleradamente, producto de los errores que desde el inicio ha cometido su gabinete. Un gobierno titubeante que administrando la crisis que lo precede y que no tiene fecha de finalización, crisis sistémica que la derecha no deja de aprovechar para acosar, arrinconar y marcarle la agenda... Lo que ahora, con el resultado de este plebiscito, se re-doblará e intensificará.

Tres años atrás, un conjunto de movimientos sociales dispersos, dába la pelea por derechos sociales, sin mayor articulación alguna. El alza del metro detonó la insurrección juvenil con visos de rebelión popular que, sin conducción alguna, provocó estados de ingobernabilidad, lo que espantó a las clases dominantes y las forzó a entablar acuerdos cupulares para salvar la institucionalidad burguesa, abriendo la válvula de escape que desembocó en el cauce de un proceso institucional constituyente, con el que intentaron cancelar el proceso de cambios. Pero la situación no les permitió controlar el plebiscito de entrada, con la cual, perdieron el tercio del legislativo, que les permitía el bloqueo en las elecciones de mayo de 2021. 

La derrota les hizo entrar en estado de alerta y el pánico a perder el control político, les obligó a iniciar una campaña de desprestigio, de odio y de terror mediático, que el día de la contienda pleviscitaria mostró su eficacia. La confianza y un dejo de soberbia en los sectores gobernistas y reformistas, del pueblo, presipitó el fracaso.

El voto obligatorio solo fue parte de la estrategia para someter al pueblo por el camino institucional electoral y del cual, vastos sectores del pueblo y la izquierda organizada parlamentarista, creyó encontrar la llave maestra.

Una cándida ingenuidad de estos sectores, les llevo a inmiscuirse en la pugna interburguesa de las urnas y a desecharlas, lo que solo reflejó la miopía dogmática táctica, de la izquierda revolucionaria, tanto de la opción electoral como de la abtencionista, que por separado, se encontraron desfasadas de la realidad, puesto que ambas opciones no generaron la suficiente adhesión en la gran masa desencantada que obligada, manifestó su opción autodestructiva y al margen de la lucha de clases... rompiendo el análisis teórico-tactico de tener la "única opción" entre lucha electoral o lucha marginal, que es contraria a generar unidad de acción con fuerza propia, social y revolucionaria, en todos los frentes. 

Los vacilantes tampoco entendieron que el desprestigio de la clase política, manifestada vía abstención electoral, se venia dando como tendencia en las últimas votaciones presidenciales anteriores, por ausencia de proyecto transformador en los gobiernos socialdemócratas y que esta, la electoral, no era la única forma de lucha...

Otros que optaron votando por Boric como mal menor, se desencantaron al no ver libres a los luchadores presos de la revuelta, al ser testigos de como el gobierno continuó persiguiendo al pueblo Mapuche, militarizando el Wallmapu y deteniendo a sus dirigentes, dándose cuenta que, la Convención se dejó arrastrar a una moderada alternativa de proyecto constitucional, que no tocaba los enclaves estratégicos del imperialismo, que podrían haber sido ejes transformadores y que, se negociaban acuerdos espurios para que, una vez aprobada, pudiera ser moldeada en el nuevo parlamento burgués liberal, por años de discusiones en reformas sin participación directa del pueblo.  

Un proyecto de Constitución que no reducía el presupuesto de las FFAA para financiar las demandas en Educación, salud, vivienda, creación de fuentes laborales estatales, seguridad previsional... No se menciona nacionalizar los recursos naturales... Ni menos acabar con el capitalismo.

La izquierda neoliberal ha permitido y propiciado, por mas de 30 años el apoliticismo, sembrado por los gremios y centrales de trabajadores conducidos por el reformismo, ha propiciado el clientelismo político en las organizaciones sociales, ha desmovilizado las demandas y estas son las consecuencias de no potenciar un movimiento social fuerte en lo ideológico, de no disputar el control mediático para contrarrestar la ideología dominante, de no luchar por el socialismo, aunque no este a nuestro alcance inmediato.

Por otro lado, la opción del Retrazo es multifacética... dentro del voto rechazo además de la derecha recalcitrante hay un pueblo apolítico, visceral y desclasado que se debe seducir con la lucha popular y revolucionaria de acuerdo a la acumulación de fuerzas, en conjunto con otros sectores que tengan un análisis de coyuntura similar, aunque sea incipiente... en este proceso, la articulación de Movimientos Sociales Constituyentes en vísperas de la formación del Comando de Movimientos Sociales, deberan establecer un nuevo piso orgánico y político desde donde que se pueda continuar la lucha y elaborar un texto programático mínimo. Desde allí, volcarse a los frentes, a los territorios, a la base, para ir construyendo el movimiento popular mayoritario.

La izquierda debe reencontrarse en las luchas sociales, el camino es largo y la unidad es posible... en torno a un programa clasista, popular y revolucionario, donde se den adecuaciones tácticas desde todas las miradas, en todos los sectores del pueblo, usando la lucha electoral para acumular poder comunal, regional y nacional en pos del proyecto, que ayuden al proceso de acumulación de fuerzas con avances y retrocesos, sin aislarnos de las masas, del pueblo pobre y rebelde como sujeto participativo, como cuadros de vanguardia guiados por sectores revolucionarios ... es necesario ir reconstruyendo comunidad participativa sin perder el norte, con consignas estratégicas para la lucha por el socialismo y el comunismo... 

 Se debe seguir luchando, desde las urgencias cotidianas, con amor, con solidaridad, con principios intransables. 

"Aún tenemos Patria compañer@s"

Arriba las y los que luchan!!

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